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Saciar la sed

El alimento en las tierras del sur

REPENSAR LA MESA.

Para la construcción de mundos ficticios el motivo de la mesa ha sido siempre útil en las narrativas latinoamericanas como disparador y eje de múltiples problemáticas. En torno a este elemento se configuraron relaciones de poder y se delinearon claros perfiles correspondientes a los roles de género tanto al interior de la diégesis como hacia fuera. Desde el análisis de la puesta en escena de las películas que conforman este ciclo nos proponemos ensayar nuevas maneras psicoafectivas de entender la relación con el alimento y con aquellos con quienes nos encontramos para compartirlo en aras de preservar los unos y los otros.  

      La última cena (1976)

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En La última cena se parte del momento bíblico más trascendental y se lo pone de cabeza. La película se ríe de los pretendidos intentos de los colonizadores franceses de domesticar a través de la imposición de modales a las personas africanas que poseen como esclavos, pero que tienen una cultura tan arraigada que hacen propia hasta la escena donde Cristo fue el protagonista. Y aunque el castigo por la rebelión sea severo, al final sobrevive un germen que no pudieron matar. Aquí la mesa iguala poderes por un breve lapsus en el statu quo, suficiente para que cuando se intente restablecer el orden, no se pueda contra la libertad recuperada por recordada. Despiertan del sueño al que las políticas de exclusión determinadas por la raza les condenaron. La diferencia entre disponer de los recursos del suelo que cultivan y no. 

El lugar sin límites (1977)

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En El lugar sin límites la mesa es nocturna y está a oscuras. Está oculta y olvidada. Hay fiesta y baile, pero es doloroso ver cómo le sangran los talones a la protagonista, cansada de bailar el baile de los hombres, mientras el dueño del pueblo y la madama cómplice la poseen primero con la mirada, sin invitarla a la mesa porque ella es el espectáculo y el gallo de la apuesta. La Manuela tiene hambre y su mesa está vacía y no es suya. Su cuerpo se torna el alimento de los buitres que la rodean y que la quieren viva o carroña. En torno a la mesa pintada de rojo peligro se anticipa la violencia usual hacia los cuerpos feminizados. Sobre todo a los sin borde, porque lo que no se puede reconocer y clasificar, se erradica. Aunque empiece y termine intentando escapar, solo conseguirá girar sobre su propio eje, porque es una buena padre antes que nada. No puede resignarse al abandono. La danza de la muerte en un borrón colorado de líneas difusas que se va deshilachando desesperada, chorreando sangre, sudor y lágrimas.

Herencia (2001)

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En Herencia se hilvanan la nostalgia de les migrantes con la esperanza de les emprendedores. La mesa es de restaurante y se emplaza en la frontera de las esferas pública y privada. En torno a ella, se trabaja de día y se duerme de noche, se le da asilo al refugiade y consuelo al solitarie. Se despiden amigues que sufren de desarraigo y se conocen amores. Gracias a les fieles comensales y debido a su propia garra, la mujer logra autosustentarse. A cambio, ofrece los sabores con los que creció en combinaciones de productos ofrecidos por mercados locales. Lucha contra las cadenas extranjeras en la tierra que le dio cobijo para que cuando decida volver a la madre, lo haga en sus propios términos. 

Como agua para chocolate (1992)

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En Como agua para chocolate la mesa es el lugar del primer amor, de nacimientos, enfermedades y muertes. Pero sobre todo es el lugar en torno al cual se tejen las pasiones violentas y amorosas que suceden entre uno y otro de esos acontecimientos, que usan como combustible desde festines decadentes hasta caldos curativos. La llama de la vida misma tiene su origen en el alimento. 

Fresa y chocolate (1993)

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En Fresa y chocolate la mesa es para dos y está en la calle. Es el punto de encuentro de cubanos de ideologías distintas pero visiones de mundo igual de idealistas donde todes puedan tener un lugar de comunión. De un amor imposible nace una amistad verdadera alrededor de la mesita del té encerrada e igual de imposibilitada porque la amistad masculina, en esta sociedad, se enfrenta al ostracismo.

Retablo (2017)

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En Retablo lo bíblico ejerce de telón de fondo donde ubicar el origen de los prejuicios y la intolerancia. Esta suerte de coming of age forzado de un adolescente ayacuchano del Perú, donde todas sus creencias acerca del hogar se ven puestas en jaque, no tanto por la falta de amor de sus padres, sino porque se resquebraja la sagrada familia como reflejo del mito, está emplazada en un lugar poblado de iglesias como últimos resabios coloniales. Aquí la mesa ejerce una triple función: la de reunión familiar a puertas adentro, la de espacio de trabajo en el taller como nexo con la comunidad y la del encuentro con los otros habitantes del pueblo en las celebraciones del carnaval, el único momento de excepción en el calendario del buen creyente. En este equilibrio, el quebranto de una pata de la primera, hace tambalear a las otras dos y el estado de cosas se desmorona cual casa de naipes quemadas.

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